Hasta hace 20 años, los científicos que investigaban al Oso Andino en el Ecuador, raras veces lo pudieron observar. Sus trabajos se basaban en indicios encontrados en el campo; como huellas, rasguños en la corteza de árboles y excrementos, que delataban su presencia. La población actualmente presente en el  noroccidente quiteño ha podido ser observada directamente y también ha sido registrada gracias a tecnologías modernas como la aplicada en las cámaras trampa. Hasta el momento en 30.000 hectáreas del corredor del Oso Andino. tenemos instaladas cámaras trampa

Los estudios realizados durante este tiempo y gracias a los videos captados con las cámaras trampa han generado una importante y valiosa información científica acerca de al menos 45 osos identificados; su estructura, sus patrones de movimiento, el uso de hábitat y la identificación de las principales amenazas, que ponen en riesgo su supervivencia  y su hábitat.

Estamos llevando un estudio genético analizando el ADN de cada individuo, mediante la utilización de cebos  que atraen a los osos y alambres de púas separados entre si a una distancia de 50 cm aproximadamente que obliga a los osos a pasar entre los alambres y dejan atrapado pelaje en la puas. Con este estudio se desea determinar la genealogía de la especie y  a futuro problemas de endogamia ( la cruza entre parientes ) que apresura la extinción de la especie. Para asegurar la salud genética de la especie se deben crear zonas que fomenten la conexión entre  las distintas poblaciones.

De momento conocemos que cada oso necesita entre 800 a 1000 hectáreas para desarrollarse, por lo que a futuro se piensa en crear un corredor que favorezca la conectividad entre la Reserva Ecológica Cotacachi-Cayapas y los Ilinizas, al sur de Pichincha.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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